
Parece difícil digerir cuando escuchamos “Pon tú oro refinado en el polvo”, como cualquier piedra preciosa, la ubicaríamos en muchos lugares, menos arrojarlas al polvo. Podríamos guardarlo en una caja fuerte, de seguridad, usarlo como objeto decorativo en nuestro cuerpo, en nuestro hogar, que son algunos de los lugares donde frecuentemente vemos que están en nuestra sociedad. No obstante, observamos en la escritura que nos expresa de manera figurada de dejar todo “lo valioso que este mundo puede darnos”, y que también entendemos que “ese oro” es parte de la construcción de las riquezas que el ser humano amontona para sí. “Poner tu oro en el Polvo” no es en vano, por el contrario, conlleva el sentido de tener a Dios como lo más valioso, ponerlo a Él en primer lugar en nuestras vidas, “a él como nuestro oro” . . . “como plata refinada” como dice la Biblia, La Palabra de Dios. Es en esta condición que leemos la promesa “Cuando ores, él te escuchará, y tú le cumplirás tus votos”.
TEXTO: JOB 22.24-27
Adelante!

Edgardo Tonón, es misionero Argentino, radicado en Italia. Es Lic. en Comunicación Social, y actualmente director de Misión Punto Italia y Pensamientos en un Tiempo.