LA CENTRALIDAD DE DIOS

La centralidad de Dios en nuestra vida no es posible si no nos negamos a nosotros mismos. Debemos someter nuestros deseos egocéntricos, para que sean los deseos que Dios tiene para nosotros los que se cumplan.
Los deseos de nuestro corazón son engañosos, pero dejar que la voluntad de Dios se cumpla en nuestra vida siempre va a ser lo mejor, porque Dios tiene planes de bendición y su voluntad es perfecta. Pero se empieza por la negación de lo que nosotros queremos.
Jesús dijo que, si alguien quería ser su discípulo, debía negarse a sí mismo y llevar su cruz cada día. En ese tiempo el que cargaba una cruz era un condenado a morir. A eso nos llama Jesús, a morir a nosotros mismos, para parecernos más a Él. Y lo debemos hacer cada día. No de forma esporádica o eventual, sino cada día de nuestra vida. Debemos morir a nosotros mismos, para poder decir como dijo el apóstol Pablo: “He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí.”.
El llamado a morir a nosotros mismos es un llamado a cambiar nuestra forma de vivir, y el llamado a seguir a Jesús es un llamado a parecernos a Él. Un discípulo se parece a su maestro. Tenemos que parecernos a Jesús, si es nuestro maestro.
¿Cargaste hoy tu cruz? ¿La cargaste ayer? ¿La vas a cargar mañana? ¿Te negaste hoy a algo para seguir a Jesús? ¿A qué te negaste? Cada día debe ser una negación de lo que yo quiero, para que sea lo que Dios quiere en mí. No se trata de seguir normas o reglas, se trata de seguir a Jesús y de parecernos más a Él.
¿Te animás a hacerlo?
Lucas 9:23, Gálatas 2:20, Romanos 12:2, Jeremías 17:9 y 29:11.
Daniel Castoldi, Intentando ser discípulo de Cristo. Misionero, pastor, Bachiller en Ministerio, es Argentino.  Exégeta en la traducción de la Biblia en LETRA. 
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