
Cuando Jesús nos deja el modelo de oración con el Padre Nuestro, nos enseña que aquello que debemos hacer cuando oramos, es pedir el cumplimiento de la voluntad de Dios. Con esa afirmación, también nos deja bien en claro que nuestra voluntad no debe ser cumplida. Sin embargo, muchas veces oramos de acuerdo a nuestros anhelos y deseos, y hasta invocamos al nombre del Señor, diciendo “en el nombre de Jesús”, como para tomar una autoridad que convierta a nuestro pedido en un hecho irrefutable, como si Dios tuviera la obligación de cumplir aquello por lo cual le estamos rogando.
Sin embargo, orar o pedir algo en el nombre del Señor no es un conjuro. No debe ser usado así, porque al Señor no se lo invoca como a un espíritu entre los espiritistas, o a un dios entre los paganos. Tanto en la antigüedad como hoy en día la superstición y la magia intentan ver en el uso del nombre del Señor una especie de “abracadabra” espiritual que todo lo solucione. Sin embargo, el verdadero sentido cristiano de hacer algo en el nombre del Señor, significa someterse al Señor como aquel que hace la cosa, a la vez que uno se somete a los resultados que el Señor quiera traer de esa oración. El que obra la sanidad de la persona no es el que invoca al Señor, sino que es el Señor mismo.
La oración no es la tentativa de hacer que Dios cumpla nuestra voluntad. Es poner nuestra voluntad en armonía con la de Dios. El mismo Jesús es un ejemplo de esto, cuando en el Huerto del Getsemaní, en uno de los momentos más sufrientes de su vida, ora al Padre diciendo “Padre mío, si es posible, no me hagas beber este trago amargo. Pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres tú.” Jesús, cuando ora aquí, lo hace para ponerse en sintonía fina con el Padre. Su voluntad humana le pedía no pasar por ese padecimiento, pero lo que a él realmente le importaba, era cumplir la voluntad de Dios, y no la suya. Así, debemos hacer también nosotros.
Texto: Mateo 6:10 y 26:39.

Daniel Castoldi, Intentando ser discípulo de Cristo. Misionero, pastor, Bachiller en Ministerio, es Argentino. Exégeta en la traducción de la Biblia en LETRA.
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